Quizá la noticia económica más importante de los últimos días haya sido el anuncio del Ministro de Economía Amado Boudou de reabrir el canje de deuda para los llamados Hold-outs.
Se trata de 19.800 millones de dólares que quedaron afuera del Mega-Canje realizado en el 2005 por Kirchner-Lavagna. El Mega-Canje del 2005 consistió en un canje de bonos (par- cuasi par - descuento) por un monto de 82 millones de dólares, de los cuales adhirieron el 76 % de los tenedores. El 24 % restante de los tenedores son los llamados Hold-Outs, los cuales quedaron excluidos de cualquier posterior intento de canje debido a la llamada Ley Cerrojo. Si ésta no se deroga, cualquier intento de reapertura de canje de bonos para los Hold-outs se desvanece. El lunes ingresaría a diputados la suspensión de la citada ley.
Dado que se trata de un tema clave en la economía Argentina, es necesario analizarlo en detalle y responderse si hay que pagar o no la deuda, y quien deberá pagarla.
Origen y evolución de la deuda externa
Para tener una idea de la importancia y la velocidad de crecimiento de la deuda externa, señalamos que:
El incremento posterior es debido en parte a:
La primera etapa de la deuda, que abarca desde 1975 hasta 1983, y según estimaciones del Banco Mundial, fue dedicada a:
Es importante recordar que este exceso de dólares que permitieron en varios países del Tercer Mundo endeudarse fácilmente y a tasas relativamente baratas estuvo ligado al alza del precio del petróleo y los llamados "petro-dólares". Esta etapa de liquidez tuvo su fin con la crisis de México en 1982.
Comienza así la segunda etapa, con tasas de interés elevadas y escasez de divisas. Solamente se conseguía crédito para pagar los servicios de la deuda externa para evitar moratorias de los países endeudados tanto en el sector público como el privado.
Si la primera etapa se caracterizó por el endeudamiento público para financiar la evasión de los empresarios y el endeudamiento privado para evadir capitales especulando con la diferencia de tasas en pesos y dólares, la segunda etapa, que transcurrió desde 1982 hasta 1990, se caracterizó por el endeudamiento público para financiar el interés de la deuda antes adquirida y para pagar la deuda privada a través de seguros de cambio (circulares A-31 del 81, A-137 del 82 y A-251 del 82) y estatizaciones de la deuda privada (originada a través del endeudamiento de empresas públicas que tomaban préstamos en dólares, que iban a parar al banco central para alimentar a los empresarios, el caso emblemático es el de YPF, abordado por Alejandro Olmos en su denuncia sobre la deuda externa, Causa Nº 14.467).
La tercera etapa fue la etapa del Menemismo, y consistió en el mantenimiento de un tipo de cambio artificialmente alto, el "1 a 1". Formalmente era un seguro de cambio por el cual el estado les garantizaba a los empresarios la conversión 1 a 1 de sus activos internos en activos externos. Para la conversión se utilizaron capitales que en principio ingresaron vía privatización de empresas públicas, pero que después ingresaron gracias a un aumento significativo de la deuda externa, que a su vez tuvo que compensar el déficit en la balanza de pagos provocado por la pérdida de competitividad internacional.
La cuarta etapa de endeudamiento fue la del costo de la convertibilidad descrita anteriormente. Y la quinta comienza con el Default de la deuda y la posterior re-negociación de la misma en el canje de Kirchner-Lavagna del 2005, que otorgó una salida parcial del default de una manera que permitió a su vez el desarrollo económico, el crecimiento del país y una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.
El anuncio del canje de deuda a los "Hold Outs" tiene como objetivo permitir a la Argentina la vuelta a los mercados internacionales de crédito, es decir facilitar el acceso al crédito externo.
En este espacio creemos que el endeudamiento en sí no es ni bueno ni malo., ya que éste depende del uso posterior que se le dé al mismo. Lamentablemente nuestra historia Argentina en lo que a endeudamiento se refiere es decepcionante por todo lo comentado. Sin embargo creemos que nunca es tarde para cambiar. El hecho de oponerse "porque sí" a cualquier intento de nuestro país a endeudarse nos parece poco constructivo. Sin embargo, lamentable sería que el acceso al crédito externo tenga como finalidad el pago de deuda o la evasión de capitales. El endeudamiento de un país debe estar acompañado de un proyecto de inversión que garantice el crecimiento y la industrialización.
El camino comenzado en el 2003 fue en sentido correcto pero no es suficiente. La reestructuración de la deuda externa permitió a la Argentina aliviar las cuentas fiscales y comenzar una política de crecimiento económico con inclusión. El pago al FMI otorgó soberanía económica y el fin de las "reformas estructurales". La estatización de las AFJP fue un golpe a la especulación financiera y permitió disminuir el volumen de la deuda externa en un monto igual a los bonos que estas poseían, por identidad entre deudor y acreedor. Pero la deuda la seguimos pagando todos, los que no nos beneficiamos y los que sí.
Por eso creemos que la deuda externa, así como fue utilizada a beneficio de los grandes grupos económicos nacionales e internacionales y el sistema financiero, debe ser pagada por ellos mismos. Para ello es necesaria una reforma económica que grave al sector financiero y los capitales de los Argentinos en el exterior.
No es justo que esta carga agobie a la población Argentina en su conjunto.
Se trata de 19.800 millones de dólares que quedaron afuera del Mega-Canje realizado en el 2005 por Kirchner-Lavagna. El Mega-Canje del 2005 consistió en un canje de bonos (par- cuasi par - descuento) por un monto de 82 millones de dólares, de los cuales adhirieron el 76 % de los tenedores. El 24 % restante de los tenedores son los llamados Hold-Outs, los cuales quedaron excluidos de cualquier posterior intento de canje debido a la llamada Ley Cerrojo. Si ésta no se deroga, cualquier intento de reapertura de canje de bonos para los Hold-outs se desvanece. El lunes ingresaría a diputados la suspensión de la citada ley.
Dado que se trata de un tema clave en la economía Argentina, es necesario analizarlo en detalle y responderse si hay que pagar o no la deuda, y quien deberá pagarla.
Origen y evolución de la deuda externa
Para tener una idea de la importancia y la velocidad de crecimiento de la deuda externa, señalamos que:
- En 1970 era de 2 mil millones de USD.
- En 1975 de 7,8 mil millones de USD.
- En 1982 de 45 mil millones de USD.
- En 1990 de 60 mil millones de USD.
- En 2001 de 144 mil millones de USD.
- En 2004 de 190 mil millones de USD.
El incremento posterior es debido en parte a:
- Renegociaciones de esa deuda originaria: Si los orígenes de una deuda son ilegítimos, lo son también sus posteriores re-negociaciones.
- Costo de la convertibilidad: El llamado "1 a 1" no fue gratuito. La pérdida de competitividad con el sector externo desbalanceó la balanza comercial, que tuvo que ser sostenida con un constante ingreso de capital externo. Una parte ingresó vía privatizaciones de empresas públicas, pero cuando éstas se terminaron, comenzó la entrada de capitales vía endeudamiento. Esas fueron las principales fuentes de entrada de divisas.
- Costo del "derrumbe" de la convertibilidad: El estado emitió bonos para restituir los descuentos de 13% sobre los salarios de los empleados públicos y jubilaciones, entregó bonos a los titulares de depósitos en dólares que quisieran retirarlos, emitió bonos para compensar a los bancos por la "pesificación asimétrica" y colocó bonos para financiar el rescate de las monedas provinciales.
La primera etapa de la deuda, que abarca desde 1975 hasta 1983, y según estimaciones del Banco Mundial, fue dedicada a:
- Evadir capitales: 44 %
- Pagar intereses de deuda: 33 %
- Armas e importaciones no registradas: 23 %
Es importante recordar que este exceso de dólares que permitieron en varios países del Tercer Mundo endeudarse fácilmente y a tasas relativamente baratas estuvo ligado al alza del precio del petróleo y los llamados "petro-dólares". Esta etapa de liquidez tuvo su fin con la crisis de México en 1982.
Comienza así la segunda etapa, con tasas de interés elevadas y escasez de divisas. Solamente se conseguía crédito para pagar los servicios de la deuda externa para evitar moratorias de los países endeudados tanto en el sector público como el privado.
Si la primera etapa se caracterizó por el endeudamiento público para financiar la evasión de los empresarios y el endeudamiento privado para evadir capitales especulando con la diferencia de tasas en pesos y dólares, la segunda etapa, que transcurrió desde 1982 hasta 1990, se caracterizó por el endeudamiento público para financiar el interés de la deuda antes adquirida y para pagar la deuda privada a través de seguros de cambio (circulares A-31 del 81, A-137 del 82 y A-251 del 82) y estatizaciones de la deuda privada (originada a través del endeudamiento de empresas públicas que tomaban préstamos en dólares, que iban a parar al banco central para alimentar a los empresarios, el caso emblemático es el de YPF, abordado por Alejandro Olmos en su denuncia sobre la deuda externa, Causa Nº 14.467).
La tercera etapa fue la etapa del Menemismo, y consistió en el mantenimiento de un tipo de cambio artificialmente alto, el "1 a 1". Formalmente era un seguro de cambio por el cual el estado les garantizaba a los empresarios la conversión 1 a 1 de sus activos internos en activos externos. Para la conversión se utilizaron capitales que en principio ingresaron vía privatización de empresas públicas, pero que después ingresaron gracias a un aumento significativo de la deuda externa, que a su vez tuvo que compensar el déficit en la balanza de pagos provocado por la pérdida de competitividad internacional.
La cuarta etapa de endeudamiento fue la del costo de la convertibilidad descrita anteriormente. Y la quinta comienza con el Default de la deuda y la posterior re-negociación de la misma en el canje de Kirchner-Lavagna del 2005, que otorgó una salida parcial del default de una manera que permitió a su vez el desarrollo económico, el crecimiento del país y una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos.
El anuncio del canje de deuda a los "Hold Outs" tiene como objetivo permitir a la Argentina la vuelta a los mercados internacionales de crédito, es decir facilitar el acceso al crédito externo.
En este espacio creemos que el endeudamiento en sí no es ni bueno ni malo., ya que éste depende del uso posterior que se le dé al mismo. Lamentablemente nuestra historia Argentina en lo que a endeudamiento se refiere es decepcionante por todo lo comentado. Sin embargo creemos que nunca es tarde para cambiar. El hecho de oponerse "porque sí" a cualquier intento de nuestro país a endeudarse nos parece poco constructivo. Sin embargo, lamentable sería que el acceso al crédito externo tenga como finalidad el pago de deuda o la evasión de capitales. El endeudamiento de un país debe estar acompañado de un proyecto de inversión que garantice el crecimiento y la industrialización.
El camino comenzado en el 2003 fue en sentido correcto pero no es suficiente. La reestructuración de la deuda externa permitió a la Argentina aliviar las cuentas fiscales y comenzar una política de crecimiento económico con inclusión. El pago al FMI otorgó soberanía económica y el fin de las "reformas estructurales". La estatización de las AFJP fue un golpe a la especulación financiera y permitió disminuir el volumen de la deuda externa en un monto igual a los bonos que estas poseían, por identidad entre deudor y acreedor. Pero la deuda la seguimos pagando todos, los que no nos beneficiamos y los que sí.
Por eso creemos que la deuda externa, así como fue utilizada a beneficio de los grandes grupos económicos nacionales e internacionales y el sistema financiero, debe ser pagada por ellos mismos. Para ello es necesaria una reforma económica que grave al sector financiero y los capitales de los Argentinos en el exterior.
No es justo que esta carga agobie a la población Argentina en su conjunto.